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    18 September

    De montañistas y las maneras de vivir

    Para un ojo poco entrenado, la ascención egoísta y la ascención entrenada pueden parecer idénticas.
    Ambos montañeros ponen un pie delante del otro. Ambos inspiran y espiran a la misma velocidad. Ambos se detienen cuando estan cansados.
    Ambos siguen avanzando cuando has descansado. ¡Pero menuda diferencia! El montañero egoísta es como un instrumento desajustado.
    Planta sus pies un instante antes o despues de lo debido. Nunca se fija en el hermoso rayo del sol que se insinua entre los árboles.
    Sigue avanzando cuando sus pasos cansinos le dicen que esta fatigado. Descansa en momentos inadecuados.
    Mira la senda tratando de ver lo que hay delante a pesar de que ya lo sabe porque acaba de mirar.Camina demasiado rapido o demasiado
    despacio, según las circunstancias y cuando se pone a hablar, siempre habla de cosas que no tienen nada que ver. Está aquí pero no está aquí.
    Rechaza el momento presente, no se siente feliz con ello, quiere estar ya más adelante en el sendero, pero cuando llegue alli seguira estando
    descontento, porque el allí se habra convertido en el aquí. Lo que esta buscando lo que desea esta a su alrededor, pero él no lo quiere
    precisamente por eso, porque esta a su alrededor. Cada paso que da es un esfuerzo físico y espiritual, porque cree que su meta esta más lejos
    y fuera de él.*
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    *Esto lo extraje de el libro de Henri Nouwen "Mi diario en la Abadia de Genesee" que el a la vez extrajo de:
    "Zen and the art of mortorcycle Maintenace"
     
    16 September

    A ti... que tanto sufres... :)

    Cuando tengas el corazón herido por dos o tres arañazos malhabidos
    y la mente divague con imagenes de fatalidad colocandote en el centro de las cosas como victima fatal...
    Cuando navegues por la vida pensando que ya nada tiene sentido que solo a ti te han herido y que la
    vida no debe continuar porque nada ha salido como tu querias, porque nada ha salido segun tu esperar....
    Cuando llores una y otra vez por lo mismo sin encontrar un consuelo, sin encontrar la paz y sientas
    al quedarte sin lagrimas que aun debes llorar más...
    Detente a reflexionar: Tu corazón se merece algo más que lagrimas y dolor, que todo lo que sufras depende de tu determinación....
    que tu vida la dejo en tus manos el hacedor y que debes hacer con ella un monumento en su honor... que el dolor es tu amigo dandote
    tiernas lecciones, que no eres victima de las circunstancias eres una de sus alumnas y de ti depende ser de los aventajados o tristemente quedarte entre los rezagados... que la vida esta llena de altibajos y dolores pero de nosotros depende disfrutar de sus sabores.
     
    Ariel
    11 September

    Sucede que a veces (Ismael Serrano)

    Sucede que a veces la vida mata y el amor
    te echa silicona en los cerrojos de tu casa,
    o te abre un expediente de regulación,
    y te expulsa del Edén, hacia tierras extrañas.
    Sucede que a veces sales de un bar y la luz
    quema la piel de este vampiro que te ama,
    te llena la frente de fino polvo marrón-sur,
    bostezas y te queman agujetas en las alas.

    Pero sucede también
    que, sin saber cómo ni cuándo,
    algo te eriza la piel
    y te rescata del naufragio.

    Y siempre es viernes, siesta de verano,
    verbena en la aldea, guirnaldas en mayo,
    tormentas que apagan el televisor.
    Teléfonos que arden, me nombra tu voz,
    hoy ceno contigo, hoy revolución,
    reyes que pierden sus coronas,
    verte entre la multitud,
    abrazos que incendian la aurora
    en las playas del sur.

    Sucede que a veces la vida mata y te encuentras
    solo y en este corazón no reciclable
    se hunden petroleros desahuciados y sospechas
    que provocan miopía en lanzadores de puñales.
    Sucede que a veces la vida mata y el invierno
    saca su revólver, te encañona en las costillas,
    te aterran los álbumes de fotos y el espejo,
    huele a pino el coche y el mar a gasolina.

    Pero sucede también
    que, sin saber cómo ni cuándo,
    algo te eriza la piel
    y te rescata del naufragio.